tag:blogger.com,1999:blog-7375404.post-50247409675302496192007-04-24T18:24:00.000+02:002007-04-24T18:42:21.401+02:00Historias de la VidaEn medio de un viaje por la isla, se me ocurrió pasarme por esos parajes. Había recordado un sitio en la costa donde iba con mucha fracuencia un amigo mío de hace ya tiempo. Retrasaría un día más mi vuelta a la ciudad, pero quedaba de camino.<br /><br />Mi amigo me había hablado de la belleza de las calas y los atardeceres de ese lugar. En efecto, cuando mi coche, después de atravesar un pinar, salió al mar, comprendí perfectamente lo de las calas: el embrujo de la luz reberberando en el mar azul turquesa, la arena blanca y finísima.<br /><br />Desde el balcón de la segunda planta contemplé el mar. Era muy temprano para el atardecer y pude apreciar que ese color del agua era sólo el reflejo del cielo: claro y limpio. Sólo el horizonte era excepcionalmente oscuro y sentí tristeza.WUWANGhttp://www.blogger.com/profile/11335953601133346782noreply@blogger.com