lunes, julio 31, 2006

Hacer Luz es Hacer Sombra

Tuve un sueño que me asustó y me dio fuerza a la vez. Era de noche y me encontraba en un lugar desconocido; avanzaba lentamente, abriéndome paso con gran esfuerzo a través de una gran tormenta. Una espesa niebla me envolvía. Recuerdo que llevaba un farol que me alumbraba y con las manos protegía la débil luz que amenazaba con apagarse en cualquier momento. Todo dependía de que pudiera mantener esa pequeña luz encendida. La oscuridad pugnaba por hacerse conmigo definitivamente.
De repente tuve la sensación de que había algo detrás de mí. Miré hacia atrás y vi una gigantesca silueta negra que me seguía. A pesar del terror que me embargó, era consciente de que tenía que mantener mi débil luz encendida mientras avanzaba en la noche y el viento, a pesar de todos los peligros.
Desperté sobresaltada.

El resto de la noche desvelada pude reconocer que la silueta era mi propia sombra en la espesa niebla, que había cobrado vida gracias a la débil luz que estaba llevando. También supe que aquella débil luz era mi consciencia, la única luz que tengo. Que aunque es infinitamente pequeña y frágil en comparación con el poder de la oscuridad, sigue siendo una luz, mi única luz.

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